Tenemos en nuestro país una situación vergonzosa, una
situación que no se da en un país supuestamente adelantado. Estamos en
la segunda posición mundial en cuanto a número de personas
desaparecidas, tan solo detrás de Camboya.
Se
trata de una Guerra Civil ya pasada hace tiempo, pero obviamente, los
descendientes de aquellos fusilados por los franquistas siguen queriendo
justicia, quieren poder encontrar a sus padres y abuelos caídos en la
guerra. Gente desaparecida, de la que no se ha sabido nada después del
altercado bélico.
Es un hecho que los
políticos quieran silenciar a los familiares que buscan justicia. Los
políticos alegan que solo es remover el pasado, abrir una herida que
para ellos ya se cerró. Y repito; para ellos. Justifican su poca
vergüenza de esa manera.
Los familiares
tienen todo el derecho de saber qué fue de sus familiares, de darles un
entierro digno, un entierro digno que se merecen por el sacrificio que
hicieron. Tanto sacrificio que dejó a sus respectivas familias en la
ignorancia de los hechos, con voces aparentemente inútiles ante el
gobierno actual que renega los derechos de los ciudadanos.
Así pues, podemos afirmar que la justicia en este país no siempre es
justa, que no todo se juzga equitativamente, que la balanza puede
inclinarse a favor de uno o de otro. Como es en este caso; al de
los políticos.
La estantería de Landini
martes, 6 de mayo de 2014
jueves, 1 de mayo de 2014
En nombre del progreso
Hace ya un tiempo nos vino la noticia de la construcción ferroviaria llamada TAV (Tren de Alta Velocidad), que como ya se sabe se ha gastado millonadas en esta infraestructura. Se le llama comúnmente "Y vasca" por las líneas que trazan sus vías en el territoria vasco, conectando Bizkaia, Gipuzkoa y Araba.
No es justo que el TAV deba ser considerado como un proyecto prioritario para la sociedad, sobre todo ahora, en plena crisis, cuando se hacen recortes en sanidad o educación.
Aquí encontramos un claro ejemplo de que el dinero impera sobre cualquier forma de pensar, ética o moralmente. Es un tren, en mi opinión, innecesario. Obviamente de entrar en este tren llegarás más rápido a tu destino, pero, ¿vale la pena construír semejante infraestructura a lo largo de todo Euskadi destruyendo todo nuestro patrimonio medioambiental con tal de ahorrarnos 20 minutos de viaje? Me parece una vergüenza, una vergüenza que los políticos justifican con un sí al progreso, orgullosos de ahorrar 20 minutos de viaje tras gastarte una gran suma de dinero en un billete.
Conexiones ya tenemos, y ferroviarias también. Sin contar un aeropuerto por provincia, inútiles en su mayoría, un despilfarro, a lo que el TAV se sumará en breve.
De poco ha servido el claro desacuerdo de un gran número de personas, a quienes han ignorado descaradamente. El dinero es el dinero. Y los políticos, políticos.
El progreso por delante, siempre.
https://www.youtube.com/watch?v=XkMY8htB9rE
No es justo que el TAV deba ser considerado como un proyecto prioritario para la sociedad, sobre todo ahora, en plena crisis, cuando se hacen recortes en sanidad o educación.
Aquí encontramos un claro ejemplo de que el dinero impera sobre cualquier forma de pensar, ética o moralmente. Es un tren, en mi opinión, innecesario. Obviamente de entrar en este tren llegarás más rápido a tu destino, pero, ¿vale la pena construír semejante infraestructura a lo largo de todo Euskadi destruyendo todo nuestro patrimonio medioambiental con tal de ahorrarnos 20 minutos de viaje? Me parece una vergüenza, una vergüenza que los políticos justifican con un sí al progreso, orgullosos de ahorrar 20 minutos de viaje tras gastarte una gran suma de dinero en un billete.
Conexiones ya tenemos, y ferroviarias también. Sin contar un aeropuerto por provincia, inútiles en su mayoría, un despilfarro, a lo que el TAV se sumará en breve.
De poco ha servido el claro desacuerdo de un gran número de personas, a quienes han ignorado descaradamente. El dinero es el dinero. Y los políticos, políticos.
El progreso por delante, siempre.
https://www.youtube.com/watch?v=XkMY8htB9rE
Ole, qué arte
Curioso caso el de una mujer llamada Esperanza Aguirre, expresidenta del PP de Madrid, de la que cada vez que oímos hablar, al menos yo, es por haber soltado alguna otra joya por la boca. Algo así como Ana Botella, la famosa filóloga inglesa, pero en rubia.
Últimamente ha creado bastante polémica, tanto por sus acciones como por escribir sus pensamientos vía Twitter. Para empezar tenemos a Esperanza Aguirre y a los toros, alegando que los toros son una parte fundamental como fiesta en España, y, que los taurinos no obligan a nadie a ver el espectáculo en la plaza. A nadie salvo al toro, parece ser. Ése solo está obligado a desangrarse en la arena.
No contenta con las anteriores afirmaciones, en Twitter dejó su última perla;
Y bueno, qué más que decir que su última incidencia con los policías. Aparcó mal en una parada de bus, a donde se acercaron policías locales a multarla, como es de esperar. Y al estar apuntando los datos Esperanza Aguirre pisó el acelerador ¨por que tardaban mucho¨, rayando el vehículo de uno de los agentes y dándose a la fuga. Todo un ejemplo accionado por una política que respalda al cuerpo de policía en casi cualquier polémica, y que hasta llega a designar algunas manifestaciones como ¨terrorismo callejero¨.
Últimamente ha creado bastante polémica, tanto por sus acciones como por escribir sus pensamientos vía Twitter. Para empezar tenemos a Esperanza Aguirre y a los toros, alegando que los toros son una parte fundamental como fiesta en España, y, que los taurinos no obligan a nadie a ver el espectáculo en la plaza. A nadie salvo al toro, parece ser. Ése solo está obligado a desangrarse en la arena.
No contenta con las anteriores afirmaciones, en Twitter dejó su última perla;
Y bueno, qué más que decir que su última incidencia con los policías. Aparcó mal en una parada de bus, a donde se acercaron policías locales a multarla, como es de esperar. Y al estar apuntando los datos Esperanza Aguirre pisó el acelerador ¨por que tardaban mucho¨, rayando el vehículo de uno de los agentes y dándose a la fuga. Todo un ejemplo accionado por una política que respalda al cuerpo de policía en casi cualquier polémica, y que hasta llega a designar algunas manifestaciones como ¨terrorismo callejero¨.
Bajo el mar
A diferencia de lo que se cree, y lo que se deduce al ver a un submarinista a 40 metros de profundidad, ésta no es una práctica peligrosa. Claro, que todo en su justa medida. Debes tener un carné para poder utilizar botellas de oxígeno, para conocer todos los riesgos que el sumergirse en el mar conlleva. Tales como la compresión y descompresión en el cuerpo, que te podría estallar el pulmón o los oídos si no sabes aplicarlos. Para sacarse el carné de submarinista debes realizar unas pruebas físicas, pruebas que te dejarán para el arrastre. Si las apruebas, empezarás a ir a unas clases sobre inmersiones para aprender y poner en práctica por ejemplo habilidades como antes escritas sobre la compresión y descompresión, dos horas diarias durante dos semanas para prepararte ante un examen.
La afición me vino ya desde pequeño, que era un estusiasta de los bichejos en general. Vamos, era el típico crío que le gustaba atrapar ranas y animalillos del estilo siempre que iba a algún entorno natural. Me gustaba tanto el monte como el mar (y todavía), y poco a poco con el tiempo, lo fui llevando a más. A los 14 años más o menos, empecé a mostar más atención en lo referente al mar, y me animé a practicar ¨snorkel¨ o simplemente, bucear con tubo y aletas. Me encantó dar ese salto a bucear y poder ver ese tipo de ecosistema, con sorpresas en cada grieta o tras cada alga.
Así pues, me fui aventurando en ese mundo subacuático cada vez más, hasta que un día, con una edad apropiada ya, se me presentó la oportunidad de poder sacarme el carné de submarinista. Oportunidad que obviamente no dejé escapar y aproveché entusiasmado hace dos años.
Hoy en día, tengo el menisco fracturado y no me atrevo a sumergirme con botellas de oxígeno, no vaya a ser que se me atasque la pierna ahí abajo. Aun así, aunque no pueda usar las botellas de oxígeno, sigo buceando sin ellas. Aletas, tubo, neopreno y gafas son la única solución que me queda ante esta pierna de mantequilla.
Ah, se me olvidaba comentar que a mis 18 años todavía no he madurado lo suficiente y sigo atrapando lo que se me pase por la frente en el mar. Claro que, sacando una foto y soltándolo de nuevo.
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