Tenemos en nuestro país una situación vergonzosa, una
situación que no se da en un país supuestamente adelantado. Estamos en
la segunda posición mundial en cuanto a número de personas
desaparecidas, tan solo detrás de Camboya.
Se
trata de una Guerra Civil ya pasada hace tiempo, pero obviamente, los
descendientes de aquellos fusilados por los franquistas siguen queriendo
justicia, quieren poder encontrar a sus padres y abuelos caídos en la
guerra. Gente desaparecida, de la que no se ha sabido nada después del
altercado bélico.
Es un hecho que los
políticos quieran silenciar a los familiares que buscan justicia. Los
políticos alegan que solo es remover el pasado, abrir una herida que
para ellos ya se cerró. Y repito; para ellos. Justifican su poca
vergüenza de esa manera.
Los familiares
tienen todo el derecho de saber qué fue de sus familiares, de darles un
entierro digno, un entierro digno que se merecen por el sacrificio que
hicieron. Tanto sacrificio que dejó a sus respectivas familias en la
ignorancia de los hechos, con voces aparentemente inútiles ante el
gobierno actual que renega los derechos de los ciudadanos.
Así pues, podemos afirmar que la justicia en este país no siempre es
justa, que no todo se juzga equitativamente, que la balanza puede
inclinarse a favor de uno o de otro. Como es en este caso; al de
los políticos.

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